
La alimentación de los niños en primavera.
La primavera es una época de cambios. Los vientos primaverales limpian el frío del invierno y la luz y el color incita a los niños a salir de casa. Estos cambios afectan al ciclo vital y provoca cambios físicos y anímicos en nuestros hijos.
Las causas son múltiples: desde el aumento de la radiación solar y los cambios meteorológicos que afectan a nuestros hijos, hasta la polinización de las flores y la sociabilidad de los niños.
La primavera puede provocar cambios en el carácter de los niños y una buena y adecuada alimentación puede ayudar a paliar esos cambios. Los alimentos de temporada cubren las necesidades del organismo en esta época del año.
Las comidas deben ser más frecuentes y en cantidades más pequeñas que en otras épocas del año. La dieta de los niños debe ser equilibrada y variada. Procura vigilar la tendencia al picoteo y al consumo de alimentos no nutritivos.
En la época primaveral, los niños realizan más ejercicio físico por lo que necesitan más energía para mantener el ritmo vital. La dieta ha de ser menos rica en grasas y basada fundamentalmente en hidratos de carbono (pan, pasta y arroz), fibra, vitaminas y minerales (frutas y verduras frescas).
El sol golpea con más fuerza, por lo que los niños deben estar constantemente hidratados y es conveniente aportarles agua abundante y los antioxidantes y vitaminas que les aportan las futas y verduras de temporada.
- Verduras: puerros, lechuga, zanahorias, cebollas y calabaza. Calabacín, judías, pepino y rábano.
- Frutas: entre las frutas de temporada, puedes ofrecerles nectarinas, melocotón, plátano, albaricoque y cerezas. Para una buena dieta, es recomendable que tus hijos coman varias piezas de fruta al día.
Procura a tus hijos desayunos variados, ricos en lácteos, zumos y cereales. En cuanto a las comidas, puedes ofrecerles ensaladas y macedonias, no sólo de verduras y hortalizas, sino con pollo, jamón, arroz...
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