
Cómo elegir el abrigo de invierno más adecuado para tu hijo.
Entre el frío que hace en estos días y lo que queda por venir, probablemente ya hayas comprado o estés pensando en comprar un abrigo de invierno o un traje de nieve para tus hijos, pero ¿cuál elegir?.
Toma tu tiempo para elegir los abrigos para tus hijos. Los van a utilizar durante unos meses, pero son esenciales para prevenir los catarros y resfriados. En primer lugar, a no ser que vivas en un lugar de extremo frío, o que acostumbres a llevar a tus hijos a la nieve, es poco probable que necesites comprar un traje de nieve además de un abrigo. La mejor ventaja del abrigo frente al traje de nieve es que el abrigo puede ser utilizado en la transición otoño-invierno así como invierno-primavera. El traje de nieve puede proteger mejor al niño del frío, pero su uso se restringe a unos pocos días al año.
No hace falta gastar un dineral en abrigos. Hay muchas marcas y tipos de abrigo a precios muy asequibles, que proporcionan el mismo confort que los de marcas mucho más caras. La calidad no siempre está directamente relacionada con el precio. Debido a que tu hijo crece constantemente, es posible que el abrigo no le sirva el invierno siguiente. Una buena idea es comprar los abrigos una talla mayor para que lo pueda utilizar el próximo invierno y así podemos lograr disminuir el gasto en ropa de la próxima temporada.
Si tu hijo va al colegio y prevés que pueda mojarse cada vez que llueve, puedes comprar una cazadora o chaqueta impermeable, para que el agua resbale en ellas. La parte interior de las mismas, puede estar forrada de tal manera que la prenda realiza las labores de protección tanto de la lluvia como del frío.
Los abrigos de paño, pueden ser una interesante opción. Se pueden encontrar en múltiples colores y son el complemento ideal para días de mucho frío. Normalmente son de colores oscuros para que no se ensucien demasiado. También dispones de otras opciones como buzos, ponchos, polares... para que se los puedas poner a tu hijo dependiendo de las condiciones climáticas.
Busca abrigos con buenos materiales. No por ser más grueso, proporcionan mayor confort al niño. En ocasiones, provocan el efecto contrario ya que el peso extra puede restringir o provocar dificultades en la movilidad del niño.
Los niños, deben llevar prácticamente el mismo número de capas de ropa que en el caso de los adultos. Para no sobrecalentarlos, lo ideal serían una o dos capas de ropa y después la chaqueta o el polar. Si se trata de un bebé, y lo llevas en silla, tal vez le pudiera sobrar alguna de estas capas si le sacas a pasear con un saco o manta de invierno.
No olvides el gorro de invierno y los guantes, ya que la cabeza y las manos son dos partes de su cuerpo por donde los niños pierden el calor más rápidamente.
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