
Cómo proteger a tu hijo en días de sol y playa
Aunque tu hijo esté seguro a tu lado, el sol sigue siendo su mayor peligro.

Si tu hijo aún es demasiado pequeño para jugar sólo, siempre estará bajo tu supervisión y no tendrás que preocuparte por perderlo de vista o por qué hable con extraños. Sin embargo, mientras juega contigo o hace castillos en la arena, hay otras cuestiones en cuanto a su seguridad que deberías tener en cuenta. Para empezar, los rayos de sol.
Es fácil de olvidar que al pasar el día en la playa, el niño suele estar en una zona totalmente expuesta a los rayos solares. Al menos que haya algunos árboles para disfrutar debajo es una buena idea llevar un paraguas o una tiendecita o toldo especial que los proteja del sol directo, que se puede comprar en cualquier tienda de puericultura. Ten en cuenta, que esta tienda o toldo debe ser especial y estar hecha con tela con protección anti rayos UVA. Así podremos tener protegido al bebé al menos para que descanse durante la siesta o a la hora de la comida. A los niños les gusta jugar y disfrutan en este tipo de tiendas de campaña.
También es muy importante mantener tapada la cabeza del niño. Es preferible que el niño lleve sombrero a que lleve gorra, ya que le tapará la cabeza y le protegerá también el cuello. También existen trajes especiales para proteger al bebé de los rayos UVA perjudiciales, tipo nadador, que secan enseguida.
Recuerda que la piel del bebé es demasiado delgada para ser expuesta a la luz solar directa. Cuanto más puedas situar a tu bebé en la sombra, mejor. Combínalo con una crema solar especial para niños pequeños, adecuada a su edad. Además, independientemente de su edad, evita exponerlo al sol por largos periodos, principalmente cuando el sol es más fuerte.
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